
Tras la violenta represión policial en el campamento de los marchistas del TIPNIS en la región de Chaparina, dirigentes de sectores sociales y activistas de derechos humanos calificaron como un ultraje las acciones cometidas por el régimen contra los indígenas.
Los activistas que apoyan la causa de los indígenas, mantienen una vigilia en la plaza mayor de San Francisco donde convocaron a la población de La Paz para que se sume a la protesta sin descartar otras medidas como una huelga de hambre contra la vulneración a los derechos humanos y la violencia ejercida en una medida pacífica.
Tras la difusión informativa de los hechos acontecidos en Chaparina y puente San Lorenzo, los dirigentes como Wilma Plata, del Magisterio de La Paz, el ex defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, la feminista María Galindo, pidieron a la ciudadanía a apoyar a los marchistas mientras monitoreaban las emisoras que daban cuenta de que los marchistas estaban reagrupándose en el monte.
Cecilia Moyaviri Moye, dirigente indígena de Tierras Bajas, repudió la acción contra mujeres, algunas en gestación, niños, que tuvieron que huir desesperados al sentir los asfixiantes gases utilizados por la Policía, y algunos no tuvieron suerte y fueron detenidos por los efectivos. Añadió que a los dirigentes “les amarraron las manos y les subieron a unos vehículos, sin que se conozca el destino de esas movilidades”.
Agregó que esta tarde, curiosamente, no hubo comunicación por celular antes y después de la intervención policial.
El dirigente de la Central de Pueblos Indígenas de La Paz, José Ortiz, dijo que fue un atropello que rompió la paz del campamento de los marchistas, para proceder con el arresto de algunos dirigentes.
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