Lunes, 27 de Octubre de 2014
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Bolivia es el nuevo epicentro del narcotráfico

Al crimen organizado transnacional le gustan las oportunidades y la poca resistencia. Actualmente, Bolivia ofrece ambas y se encuentra en el corazón de una nueva dinámica criminal que amenaza la seguridad nacional y ciudadana.

Bolivia es el nuevo epicentro del narcotráfico

Al crimen organizado transnacional le gustan las oportunidades y la poca resistencia. Actualmente, Bolivia ofrece ambas y se encuentra en el corazón de una nueva dinámica criminal que amenaza la seguridad nacional y ciudadana en ese país andino sin salida al mar.

Esta nueva dinámica criminal está centrada en los cambiantes patrones de consumo de drogas en la región. El papel dominante de México en el comercio regional de drogas se debe mucho a su ubicación, cercana al consumidor de drogas más grande del mundo, así como a su capacidad para producir drogas como heroína, marihuana y metanfetaminas.

Bolivia está muy cerca del que es hoy el segundo mayor consumidor de drogas ilegales del mundo: Brasil. También limita con el principal productor de cocaína del mundo, Perú, y con el principal productor de mariguana de Sudamérica, Paraguay. Mientras tanto, Argentina experimenta un aumento en el consumo interno de drogas, en particular de “basuco” o “paco”, un tipo de cocaína que se puede producir en Bolivia. En la actualidad, incluso los mercados domésticos de drogas de Chile y Perú presentan crecimiento.

Hoy en día, Bolivia está literalmente en el corazón del comercio de narcóticos ilegales de Sudamérica. Agréguese que Bolivia también produce su propia cocaína y se encontrará con una diversidad de oportunidades criminales.

Esta dinámica en Sudamérica es totalmente independiente de las tradicionales rutas de tráfico de drogas que alimentan el mercado de Estados Unidos. De hecho, fuentes estadunidenses consultadas por InSightCrime afirmaron que el análisis químico de la cocaína incautada en Estados Unidos demuestra que sólo cinco por ciento de ella proviene de Bolivia.

Estas dinámicas en sí mismas podrían convertir a Bolivia en un epicentro del tráfico de drogas, pero también hay otros factores que hacen de este país un terreno bastante fértil para el Crimen Organizado Transnacional (COT).

Es importante señalar que Bolivia, con una tasa de homicidios de 11 por cada cien mil habitantes, es un país seguro para los estándares latinoamericanos. El gobierno del presidente Evo Morales ha registrado un éxito significativo en la lucha contra el tráfico de drogas, principalmente en lo que respecta al control de los cultivos de coca. Sin embargo, los recursos que actualmente están siendo desplegados por el Estado boliviano para enfrentar al COT —enfocados en los posibles beneficios económicos del comercio de la droga— han probado no ser suficientes.

La naturaleza del crimen

Bolivia llegó a contar con sus propios sindicatos de la droga de grandes ligas. El más notorio de éstos estuvo dirigido por Roberto Suárez, conocido como El Rey de la Cocaína de Bolivia, quien incluso llegó a trabajar con Pablo Escobar y el Cartel de Medellín. Hoy, el crimen organizado en el país está limitado principalmente a los clanes criminales, que participan en una amplia variedad de actividades delictivas, principalmente el contrabando.

En ocasiones, estos clanes involucrados en el narcotráfico también participan en la producción de base de coca. Según una fuente de alto nivel en la policía boliviana, el más sofisticado de estos clanes puede reunir hasta mil kilos de base de coca y enviarlos a los grupos del crimen organizado brasileño. Esta base de coca posteriormente alimentará el mercado del “basuco”.

El “basuco” es como la cocaína crack, una forma altamente adictiva de la droga que se fuma. Es más barato de producir que la cocaína y su efecto es intenso pero de corta duración, haciendo que los adictos lo consuman de manera repetida y prolongada, con daño permanente a su salud. Al igual que la epidemia del crack en Estados Unidos en los años 80, que dio lugar a la guerra contra las drogas, Brasil, y en menor medida Argentina, luchan ahora para contener el crecimiento de consumidores de “basuco”. Bolivia es el principal proveedor de ambos países.

Ichilo, en el departamento de Santa Cruz, es uno de los centros de producción de base de coca, y es hogar de al menos cuatro de los más sofisticados clanes de la droga. En una entrevista con el programa de televisión boliviana Sin Letra Chica, un miembro de uno de estos clanes señaló que su organización trabaja en conjunto con otra, y que entre las dos cuentan con unos 600 integrantes. En una buena semana los dos clanes pueden producir hasta 800 kilos de base de coca, agregó.

Parte de esta base es transportada a la frontera con Brasil, donde se vende directamente a los grupos del crimen organizado brasileño; otra parte es comprada por los colombianos, que procesan la base y la convierten en cocaína. La fuente también dejó claro que el coronel de la policía de la cercana localidad de Yapacaní estaba incluido en la nómina de los narcotraficantes.

Fuente: http://www.erbol.com.bo/noticia/seguridad/25102014/bolivia_e...

Imágenes tomadas de la Fuente o de Internet.

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