Miércoles, 12 de Agosto de 2015
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Evo Morales busca mantener a Chile como el monstruo culpable de todos sus males

Bolivia ya tiene una salida al mar y, en el caso específico del puerto de Ilo, tiene la posibilidad de usar y disfrutar de territorio.

Evo Morales busca mantener a Chile como el monstruo culpable de todos sus males

Bolivia ya tiene una salida al mar y, en el caso específico del puerto de Ilo, tiene la posibilidad de usar y disfrutar de territorio.

Todos sabemos que Bolivia no tiene salida al mar desde que perdieron Antofagasta a manos de Chile tras la Guerra del Pacífico. Como si no fuera suficiente que Evo Morales se lamente por ello cada vez que habla, ha decidido recientemente llevar su pretensión a la Corte de la Haya.

A pesar de que la mediterraneidad es una situación para nada fuera de lo común -de hecho varios países en el mundo no tienen salida al mar sin que ello se convierta en una cuestión de Estado-, Bolivia no se da por vencida y exige que Chile negocie con ellos la entrega de territorio que les permita llegar directamente al litoral.

Sin embargo, lo cierto es que desde 1904 existe el Tratado de Paz y Amistad, el cual fijó las fronteras definitivas entre ambos países, cediendo Bolivia de manera perpetua y absoluta su territorio costero a Chile. Para compensar dicha cesión, Chile efectuó un pago de 300 mil libras esterlinas a Bolivia y se cancelaron sus deudas pendientes. Además en el tratado se pactaron diversos beneficios para el país altiplánico.

Entre los beneficios pactados se encuentra el irrestricto tránsito comercial en territorio chileno, sin que medie el cobro de ningún tipo de impuesto aduanero. Incluso se pactó que Chile construya un ferrocarril que una La Paz con Arica para facilitar el intercambio comercial de Bolivia. Vale decir que la vía ferroviaria está construida.

Esa no es la única oportunidad que ha tenido –y tiene aún- Bolivia para acceder a la costa del Pacífico. En 1992 Bolivia firmó con el Perú los Convenios de Ilo, en los cuales está contemplada la concesión a Bolivia del libre uso de las instalaciones portuarias peruanas en Ilo y el desarrollo de una zona franca industrial y una zona franca turística (llamada “Boliviamar”) en el mismo lugar. Dicha zona franca otorgada a Bolivia ha estado en desuso hasta por lo menos el 2007.

En tal sentido, Bolivia ya tiene una salida al mar y, en el caso específico del puerto de Ilo, tiene la posibilidad de usar y disfrutar de territorio. El problema es que no lo aprovechan. Esto pone en evidencia que lo que en realidad se busca es recuperar la tierra –con soberanía, claro está- que se cedió voluntariamente a Chile hace más de 100 años. De hecho, eso es lo que dicen querer conseguir con la demanda contra Chile ante la Corte de La Haya.

No obstante, Evo Morales hace lo posible por alcanzar todo lo contrario a lo que, en teoría, desea: luego de que Chile ofreciera restablecer relaciones con Bolivia a raíz de que el Papa instara a ambos países a dialogar, el presidente boliviano no ha hecho más que intentar boicotear dicha posibilidad. Además de imponerle como “condición” al país vecino para el diálogo que éste debe entregarles territorio soberano en un plazo no menor de cinco años, Morales acusó hace unos días al cónsul chileno en La Paz de complotar en su contra y amenazó con expulsarlo del país.

Realmente, ¿qué pretenden lograr? Creemos que los hechos hablan por sí solos: definitivamente la verdadera intención de Morales (y la de sus antecesores) no es obtener una salida al Pacífico; ésta ya la tienen. Lo que buscan es, primero, mantener a Chile como el “monstruo” culpable de todos sus males y segundo, seguir victimizándose eternamente por su mediterraneidad: dos herramientas populistas por excelencia.

Fuente: http://www.altavoz.pe/2015/08/10/opinion/editorial-bolivia-n...

Imágenes tomadas de la Fuente o de Internet.

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