Un artículo publicado en el diario argentino Clarín, acompañado por fotografías, reveló ayer el mal estado y deterioro de la escultura de la heroína boliviana Juana Azurduy emplazada en Buenos Aires. El detalle que llama la atención es que el monumento le costó a Bolivia un millón de dólares, porque el presidente Evo Morales decidió regalar la obra a la entonces presidenta de Argentina, Cristina Fernández.
Morales pagó el millón de dólares al argentino Andrés Zerneri por la obra que a cinco meses de su emplazamiento ya está deteriorada.
El citado artículo de Clarín, firmado por Gabriel Levinas señala, apenas cinco meses después de su emplazamiento, la superficie se encuentra en un estado de deterioro que revela fallas tanto estructurales como en el tratamiento de la superficie que hacen peligrar la supervivencia de la escultura. Una de las vigas que sostienen la figura central provocó la ruptura de dos de las placas de bronce que dejan al descubierto, como dos grandes agujeros, el interior del monumento. A esta temprana destrucción de la obra se le agrega una falla en la pátina que recubre a Azurduy.
La pátina, que no es más que la terminación de la superficie metálica, tiene dos propósitos fundamentales: uno es el color. Si uno recorre los paseos de Buenos Aires advertirá que cada obra tiene un color distinto, más verdoso, más ocre, más dorado o amarillo. La pátina es también una protección para la superficie de la escultura de bronce de las inclemencias del tiempo.
.... El resultado está a la vista, una Juana Azurduy atacada de viruela y surcada por costuras que arruinan su visión.
Agrega el autor que la falta de planificación de la obra obligó al artista a colocar vigas de hierro en el interior para sostener la figura sin tomar los debidos recaudos. Al tratarse de un metal distinto, la dilatación de las vigas de hierro empujó la carcaza que sostenía y la rompió en dos lugares, a la altura del cuello y el omóplato. Agrega que al trasladar la obra usaron manualmente la grúa y terminaron estrellando contra el piso un brazo de la heroína Azurduy.