En cuatro años de vigencia, el Fondo Nacional de Solidaridad y Equidad (FNSE) que tiene la misión de beneficiar a los discapacitados, recibió 80 millones de bolivianos para financiar un bono anual de 1.000 bolivianos y otros 80 millones para la ejecución de proyectos en favor de este sector. Sin embargo, en este tiempo solo ejecutó 12 programas que, según una verificación de ANF en El Alto, funcionan a medias o definitivamente no funcionan.
En el recorrido realizado por proyectos que se encuentran en El Alto se pudo comprobar que existen diversos factores que impiden el funcionamiento efectivo de los mismos como la falta de mercado para la producción, la ausencia de personal capacitado o la carencia de insumos.
Estos proyectos son financiados con el Fondo creado el 2012 luego de la desaparición del financiamiento a los partidos políticos ocurrida el 2008. Ese monto era de 40 millones de bolivianos anuales, de los cuales, 20 millones debían ir para beneficiar a los discapacitados graves y muy graves con un bono anual de 1.000 bolivianos y los otros 20 millones, para financiar los proyectos productivos que, según constató este medio, no están funcionando de acuerdo a lo planeado.
Fábrica textil sin mercado:
La Cooperativa Artesanal Vida Nueva es una fábrica de textiles que fue pensada para beneficiar a 30 apersonas con diversos tipos de discapacidad, es el único proyecto que cuenta con infraestructura y tuvo un costo total de 1 millón 900 mil bolivianos.
Nosotros contamos con la maquinaria, pero lamentablemente no tenemos mercado, ese es el problema con el que hemos chocado, sostuvo Sabino Mamani, representante legal de Vida Nueva, que funciona desde 2015, luego de una larga etapa de implementación.
La Cooperativa funciona en Villa Adela. De los 30 discapacitados que deberían ser beneficiados, Mamani admitió que actualmente trabajan cinco personas, pese a que recibieron 24 máquinas de costura. Explicó que no todos pueden trabajar por su situación de discapacidad por lo que en el lugar trabajan supuestamente los familiares de estas personas, quienes reciben unos 4 bolivianos por prenda costurada.
Se implementó poco a poco, porque no es fácil. Estamos en etapa de producción, nos hemos capacitado casi dos años. Tenemos dificultad porque no hay mercado, no tenemos donde acomodar. Estamos trabajando con Ministerios a contrato directo, a veces hay empresas que necesitan, dijo. Actualmente se encuentran tealizando chalecos, parcas, buzos deportivos, uniformes de trabajo, entre otros.