Lunes, 23 de Mayo de 2016
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Dos periodistas aliado de Evo Morales buscan refugio en países vecinos

El jueves, mientras Wilson García Mérida se alejaba de la frontera entre Cobija y Epitaciolandia, Wálter Chávez recuperaba su libertad en Salta, Argentina.

Dos periodistas aliado de Evo Morales buscan refugio en países vecinos

El jueves, mientras Wilson García Mérida se alejaba de la frontera entre Cobija y Epitaciolandia, Wálter Chávez recuperaba su libertad en Salta, Argentina. Los dos son periodistas y se enlistaron en el proceso de cambio incluso antes de que Evo Morales llegara al poder.

Con el tiempo, ambos se alejaron del Gobierno y cayeron en desgracia. Ahora, una acusación por sedición espera a García Mérida en Cochabamba, mientras que Chávez perdió su refugio político en Bolivia al abandonar el territorio nacional y puede ser extraditado desde Argentina hasta Perú, si no consigue revalidar allí su condición de refugiado.

El más visible de los dos fue Chávez. Construyó su fama en La Paz como periodista cultural. Era principios de los 90 y acababa de llegar desde Perú, donde era buscado por supuestamente pertenecer al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Se lo acusaba de cobrar sobornos a empresarios para evitar secuestros. Él decía que era un perseguido político y consiguió asilo en el país.

Con el tiempo, viró hacia el periodismo político en El Juguete Rabioso y, ya en el nuevo milenio, descubrió que tenía habilidades como ideólogo de campañas políticas. Así llegó al poder con Evo Morales.

García Mérida, por su parte, había construido una carrera como periodista de denuncia en Cochabamba y había acompañado el ascenso al poder de Evo Morales. Había sido, además, compañero de colegio de Juan Ramón Quintana y a ambos los ligaba una amistad de años. Según Wilson Asturizaga, su ahora vocero, esa amistad ligaba incluso a la familia de ambos.

En 2007, García Mérida hizo una consultoría para el Ministerio de la Presidencia en Riberalta y fruto de ello nació el periódico Sol de Pando, un semanario que tenía como objetivo difundir el proceso de cambio en la Amazonia, donde no tenía mucha llegada, ya que el territorio estaba aún bajo el control político de la oposición, personificada en el prefecto Leopoldo Fernández.

La ruptura
El primero en alejarse del Gobierno fue García Mérida. Asturizaga asegura que las diferencias con Quintana surgieron cuando el Gobierno dio la tierra de los Pacahuaras, una etnia en peligro de extinción, a los madereros. Nadie tiene certeza sobre lo que pasó, pero García Mérida comenzó a utilizar las páginas de su semanario para realizar denuncias contra el ministro Quintana. Lo ligó con un narcotraficante pandino que había sembrado el terror en la frontera y, en el último tiempo, lo nombró “mentor” de Gabriela Zapata.

Sin embargo, el semanario nunca se alejó del todo del proceso de cambio y seguía ponderando las obras del presidente y del gobernador del departamento, Luis Flores.

La ruptura de Chávez con el Gobierno fue más sonora y evidente. Después de la victoria electoral de 2014, el asesor peruano dejó de contar. No tuvo ningún rol en la elecciones subnacionales de 2015 y, tras la derrota parcial del oficialismo, salió a criticar la estrategia masista en un programa de televisión que él mismo ayudó a crear. Dijo que la estrategia comunicacional estaba en manos del Pocholo, en referencia a una publicidad de la ABC. Luego, aseguró que su alejamiento del Gobierno se debía a diferencias con el vicepresidente García Linera, por supuesta corrupción de su hermano, Raúl.

Chávez tuvo un rol protagónico en la estrategia opositora en el referéndum del 21-F y luego se sintió perseguido, creyó que el Gobierno lo arrestaría en cualquier momento para entregarlo a Perú y cruzó la frontera con Argentina. Allí estuvo detenido desde el 16 de marzo y pasó los días entre lecturas de libros usados en una celda triste, donde apenas cabía un colchón y su alma.

Ahora, García Mérida va rumbo a Río Branco, capital de Acre, para reunirse con la Iglesia católica y pedirle que interceda por él para que Bolivia le dé garantías para asumir su defensa. No quiere quedarse toda la vida lejos de Bolivia. Chávez, por su parte, ganó su primera batalla lejos de su segunda casa. Ahora podrá esperar libre su refugio político. Sabe que el trámite podrá durar años y lo más probable es que abandone Salta para afincarse en Buenos Aires. Allí hay más librerías y gente que lo puede ayudar.

Ambos estuvieron muy adentro en el poder y ahora buscan una nueva vida fuera. Ambos saben muchas cosas de la gente con la que trabajaron.

Fuente: http://www.eldeber.com.bo/suplementos/periodistas-estuvieron...

Imágenes tomadas de la Fuente o de Internet.

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