Jueves, 3 de Noviembre de 2016
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Seguridad del Tribunal de Justicia arresta, golpea y humilla a dos periodistas

Dos trabajadores de Página Siete fueron agredidos físicamente por el jefe de Seguridad del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de La Paz, Marco Antonio Torrico, ayer.

Seguridad del Tribunal de Justicia arresta, golpea y humilla a dos periodistas

Dos trabajadores de Página Siete fueron agredidos físicamente por el jefe de Seguridad del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de La Paz, Marco Antonio Torrico, ayer. Después arrestaron a ambos y los condujeron enmanillados por ocho cuadras hacia una estación policial.

Todo comenzó a eso de las 8:50, cuando iba a instalarse la audiencia cautelar de dos imputados en el caso puestos militares: el excomandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Omar Salinas, y el exdirector administrativo financiero del Ejército, Winston Celis. Esto debía ser en el Juzgado Segundo Anticorrupción, en la calle Yanacocha.

Primero llegó el fotoperiodista Álvaro Valero. Buscó el juzgado, sacó su cámara y se colgó su credencial de Prensa. Al instante un policía le dijo que no podía estar allí y debía retirarse pese a que se encontraba a unos siete metros de donde se llevaba la audiencia. Valero indicó que él tenía derecho a estar en un pasillo y comenzó a recibir empujones.

En esto llegó el periodista Sergio Mendoza que pidió a su compañero que estuviera tranquilo, él vería si se había instalado la audiencia. Atravesó el pasillo, se acomodó en la puerta del juzgado y en menos de 10 segundos un oficial le preguntó quién era y qué hacía allí.

"Soy periodista, vine a escuchar la audiencia”, contestó. Una audiencia que se sabía era pública de acuerdo con lo que señala el artículo 116 del Código de Procedimiento Penal.

Torrico le dijo que no podía estar allí, que el juez instruyó que por lo reducido del espacio sólo pasarían los abogados. Mendoza replicó que la audiencia era pública y si había alguna resolución contraria el juez se la hiciera conocer.

"El juez no tiene que decirte nada, yo te lo estoy diciendo”, contestó el oficial y empujó al periodista. Como éste se negaba a dejar el lugar, Torrico lo agarró de la ropa a la altura del cuello y lo empujó sin soltarlo unos siete metros por el pasillo.

Allí estaba Valero, quien intentó ayudar a su compañero sujetando al capitán por los brazos. En eso otro uniformado redujo al fotógrafo por el cuello.

Torrico llevó a Mendoza a unas gradas, lo puso contra la pared y le ordenó que se sentara. Ante la negativa del periodista, el oficial comenzó a patearlo unas 10 veces en la pierna izquierda para hacerlo caer. El agredido, al ver que había personas que filmaban con sus celulares, levantó los brazos y pidió que grabaran lo que ocurría.

Una mujer logró filmar un poco. Después llegó otro policía, enmanilló al periodista, apretó las esposas y las torció para que éste no pidiera a un camarógrafo que acababa de llegar que filmara cómo los arrestaban a él y a su compañero.



Cuando las partes de la audiencia salieron del juzgado para ir a otro salón más amplio, el fiscal asignado al caso, Anghelo Saravia, reconoció a Mendoza e indicó a los policías que él era periodista. Lo mismo señaló uno de los abogados, Boris Espinoza.

Valero bajó hasta la planta baja empujado por Torrico. El fotógrafo insistía en que no lo jaloneara, que él los acompañaría de forma voluntaria pero no lo trataran como a un delincuente.

Mientras el capitán seguía empujando a Valero, se le cayó la plaqueta metálica con su apellido, la misma estaba sujeta a su camisa por un gancho.

No importaron los reclamos de Valero, quien pedía que no lo empujaran, que acompañaría a Torrico de forma voluntaria. Mendoza iba enmanillado con un suboficial de apellido Chino y detrás de ellos iba el teniente Jhonatan Morales.

Los dos fueron conducidos a pie hasta la unidad policial de la avenida Pando, ocho cuadras.

Cuando llegaron, al interior de una oficina, Torrico siguió empujando a Valero ordenándole que se coloque contra la pared. Chino quitó las manillas a Mendoza y éste se acercó al capitán: "No se pase de atrevido, no tiene por qué empujarlo”. La respuesta del oficial fue empujar también al periodista contra la pared.

Minutos después, presentó una denuncia por "faltamiento a la autoridad”. Los otros uniformados de la unidad policial pidieron a los arrestados que se quitaran los cordones de los zapatos y objetos de valor para pasar ocho horas en celdas.



Esto al final no fue necesario, ya que en una audiencia de conciliación, en la misma unidad, Torrico dijo que no continuaría con ningún proceso legal y era mejor dejar las cosas allí.

Valero y Mendoza fueron liberados poco antes que desde el Ministerio de Gobierno se los acusara de ser ellos los agresores.

Versión de Marco Antonio Torrico

"Mendoza entró directamente al juzgado. Yo le dije ‘señor, usted no puede entrar’. Él, atrevidamente me responde ‘puedo estar’.

Teníamos antecedentes de que uno de los imputados sufrió agresiones, entonces precautelábamos su seguridad. Yo me acerco a Mendoza y él directamente me increpa, quiere sobrepasarme. Lo voy sacando al pasillo y el señor Valero se cuelga de mí, me agarra del cuello, me agrede y uno de los funcionarios lo reduce.

Dijeron términos ofensivos. Le digo a Mendoza que se siente justamente para que nadie lo agreda, porque la gente se conmocionó y pensaban que él era uno de los agresores del imputado. En ningún momento se identificaron como prensa”.

Fuente: http://www.paginasiete.bo/seguridad/2016/11/2/policia-arrest...

Imágenes tomadas de la Fuente o de Internet.

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